Jorge Godoy y Norma Buitrago – Canadá

Somos Padres de tres hijos: Vallerie de 18 años, Mateo de 15 y María José de 13 años. Llevamos 15 años en los caminos de Dios donde cada día vemos su cuidado y su infinita misericordia, aunque como matrimonio comenzamos todo al revés y con muchas heridas en nuestro corazón, nos enamoramos y empezamos nuestra vida juntos en el año 2004, no tardaron en salir a flote nuestras heridas no sanadas, produciendo inseguridades, infidelidades, resentimientos, amarguras, ira, enojo , falta de perdón etc.
Esto hizo que nos separáramos, lo cuál fue doloroso, pero fue una oportunidad para que conociéramos verdaderamente el cuidado de Jesús, su gran amor y su infinita misericordia. Fue en ese momento donde conocimos a los pastores Edgar e Iris Sabogal, de la mano de ellos comenzamos a crecer en la fe y trabajar en nuestro matrimonio, no fue, no es, ni será un camino fácil.
Pero al día de hoy podemos decir con gran orgullo que es un privilegio ver nuestro matrimonio restaurado, en dónde seguimos trabajando por eso, también hemos pasado por desafíos con nuestros hijitos, pero hoy los vemos crecer en los caminos del Señor y aprendimos que para que ellos lo amen, debemos comenzar nosotros como padres con el ejemplo, queremos hacer hacer realidad ese versículo que dice ” yo y mi casa serviremos al SEÑOR.”
Formamos parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias
Felipe y Adriana Ferro – Canadá
Somos hijos de Dios, esposos desde hace 13 años y padres de Tomas (11 años) y Salomé (8 años). A inicios del 2014 inmigramos a Canadá desde nuestra amada Colombia. Hemos podido ver la fidelidad, amor y gracia de Dios en nuestra vida, en nuestros hijos y en nuestro matrimonio en el cual han surgido desafíos donde EL Señor se ha glorificado y nos ha sostenido.
Creemos en un Dios de nuevas oportunidades, creemos en el matrimonio como el diseño original de Dios, creemos en el valor y la importancia de la familia para la sociedad y como el lugar donde niños y jóvenes reciben el amor, las bases y el ejemplo para alcanzar los propósitos de Dios.
Creemos en el poder del Espíritu Santo como guía, consolador y ayudador incondicional, creemos en la Palabra de Dios y sus promesas. Creemos en Jesús como el único camino, la verdad y la vida para llegar a nuestro Padre y por último creemos que no hay herida, error o pasado que Él no pueda restaurar.
Formamos parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias.
Carlos y Jenny Céspedes- Perú

Somos padres de dos hermosos hijos Angelly de 20 años y Giancarlo 11, nos casamos por civil hace 22 años y hace 11 años nos casamos por la iglesia cristiana evangélica. Como todos los seres humanos nos equivocamos y ahí fue cuando comenzaron los problemas matrimoniales que eran consecuencia de las maldiciones de nuestros antepasados: peleas borracheras, mentiras, resentimiento, etc.
Hasta que Dios toco nuestros corazones con su amor y su infinita misericordia, es ahí cuando decidimos cambiar nuestras vidas tomados de la mano del señor. A través de Internet conocimos a los pastores Edgar e Iris Sabogal y con la ayuda de ellos y nuestros mentores pudimos restaurar nuestras vidas y nuestro matrimonio,
Sabemos que no será fácil, pero creemos en un Dios poderoso y restaurador , hoy podemos decir que tenemos un matrimonio restaurado, y también hemos podido ver el poder de Dios en la vida de nuestros hijos. Y ya por último creemos que para “Dios todo es posible”.
Formamos parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias
Johana Campuzano- Colombia

Llegué a los caminos del señor hace 20 años. He aprendido a perdonar y depender de Dios, me han enseñado a mantener la fe, a creer en las promesas que Dios tiene para mí hogar, he sido instruida y bendecida con la palabra de Dios.
Y hoy a través del Ministerio Internacional sirvo para ayudar a otras mujeres a conocer de su amor ,perdón, reconciliación, y a guiarlas en la palabra, en apoyarlas espiritualmente que cumplan su propósito de vida espiritual y puedan rendir sus vidas al único Dios verdadero.
Formo parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias.
Nury Amparo Buitrago – Colombia

Mi nombre es Nury Amparo Buitrago Infante, vivo en Bogotá tengo una familia compuesta por mí esposo Néstor Gómez mi hijo Miguel Ángel Gómez Buitrago y mi hija Laura Stephany Gómez Buitrago.
Junto con mi pareja hemos celebrado 33 años de casados donde hemos superado muchos desiertos, con la ayuda de Dios, pudimos salir adelante demostrando la fortaleza, el amor la persistencia, el apoyo el respeto, la fidelidad, la comprensión construyendo una familia con valores y fortalezas.
Llevo dos años en el Ministerio Internacional Restaurando Familias, donde he podido crecer como persona y espiritualmente, ver el amor de Dios a través de cada una de las personas que lo integran.
Cuando llegue al ministerio estaba pasando por un proceso de salud , pues a mi hijo le detectaron una enfermedad la cual nunca pensé poder superarlo, pero aquí me dieron las herramientas para levantarme sacudirme y seguir adelante y hoy día le sirvió al Señor atreves del ministerio de Intercesión, doy gracias a MinResFamilias por la oportunidad que me han dado de compartir los dones, talentos y habilidades al servicio de otros.
Formo parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias
Leonardo Delgado y Diana Martinez – Colombia

Hubo un tiempo en el que nuestro matrimonio estaba lleno de vacíos, discusiones y conflictos. Éramos una pareja que se amaba, pero que había perdido el rumbo. Dios no ocupaba el primer lugar en nuestras vidas y, poco a poco, fuimos dejando que las heridas, los problemas y las decisiones equivocadas fueran levantando muros entre nosotros.
Llegaron momentos muy difíciles. Vivimos profundas crisis matrimoniales, atravesamos dolor, tristeza y una infidelidad que terminó llevándonos a la separación. Humanamente, parecía que nuestra historia había llegado a su final.
Pero Dios tenía otros planes.
En medio de ese dolor, una amiga me habló de Jesús y me invitó a la iglesia. Fue allí donde comencé a conocer verdaderamente al Señor y a descubrir que, aun en medio de nuestras ruinas, Él podía hacer algo nuevo.
Con el tiempo, mi esposo también conoció al Señor. Y entonces comenzó un proceso que cambiaría para siempre nuestra historia. Empezamos a asistir juntos a la iglesia con nuestros hijos y permitimos que Dios entrara en cada área de nuestro hogar.
**Dios comenzó a restaurar lo que nosotros no habíamos podido restaurar.**
Sanó nuestros corazones, nos enseñó a perdonar, nos devolvió el primer amor y nos permitió enamorarnos nuevamente, pero esta vez entendiendo que un matrimonio no puede sostenerse solamente con nuestras propias fuerzas: **necesitábamos a Cristo en el centro.**
Hoy podemos decir que nuestro hogar es un testimonio de la fidelidad de Dios. No porque seamos perfectos, sino porque hemos aprendido a depender de Él. Hoy servimos al Señor con alegría, disfrutamos hacerlo juntos y permanecemos firmes en la oración, sabiendo que nuestra familia le pertenece a Él.
También hemos podido ver Su mano sobre nuestros hijos y nuestros nietos. Hemos experimentado Su cuidado, Su provisión y Su respaldo en diferentes momentos de nuestra vida. Una y otra vez hemos comprobado que Dios nunca nos ha soltado.
Hoy Dios es nuestro todo. Es nuestro Padre, nuestro proveedor, nuestro sanador, nuestro amigo, nuestro abogado y nuestro defensor. Y podemos decir con absoluta certeza que **sin Él no estaríamos juntos y sin Él no podríamos habernos vuelto a enamorar.**
Si algo hemos aprendido en este camino es que **no existe una historia tan rota que Dios no pueda restaurar, ni un corazón tan herido que Él no pueda sanar.**
Nuestra historia no habla de un matrimonio perfecto.
**Habla de un Dios perfecto que tomó un matrimonio herido y decidió escribir una historia nueva.**
Y si Él lo hizo con nosotros, creemos que también puede hacerlo con otros matrimonios y familias que hoy sienten que ya no hay esperanza.
**Porque cuando Dios ocupa el primer lugar, lo que parecía perdido puede volver a florecer.**
*Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican.” *Salmo 127:1**
Formamos parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias
Salvador Suarez y Rosalba Hernandez – México

Cuando llegamos al ministerio, nuestro matrimonio no estaba bien.
Por fuera quizá podíamos aparentar que todo estaba normal, pero por dentro había heridas, distancia, dificultades y situaciones que poco a poco habían ido deteriorando nuestra relación. Habíamos llegado a un punto en el que necesitábamos reconocer que solos no estábamos pudiendo. No llegamos porque tuviéramos todas las respuestas. Llegamos porque necesitábamos ayuda. Y fue precisamente allí donde Dios comenzó a hacer algo que nosotros no imaginábamos.
Al principio pensábamos que Dios tenía que cambiar algunas circunstancias, cambiar ciertas situaciones o cambiar a la persona que teníamos al lado. Pero poco a poco entendimos que Dios quería comenzar cambiándonos a nosotros mismos. El proceso no fue inmediato. Dios comenzó a mostrarnos cosas que necesitábamos reconocer. Nos enseñó a mirar nuestro propio corazón, a reconocer nuestros errores, a pedir perdón y, sobre todo, a dejar de justificar aquello que estaba dañando nuestro matrimonio.
Poco a poco empezamos a entender que la restauración de un matrimonio no comienza cuando cambia nuestra pareja, sino cuando permitimos que Dios cambie nuestro corazón. Comenzamos a aprender a escucharnos nuevamente. A hablar sin atacarnos. A perdonarnos. A ser transparentes. A orar juntos. A buscar la dirección de Dios antes de tomar decisiones.
Y aunque hubo momentos difíciles, Dios comenzó a transformar aquello que nosotros pensábamos que ya no tenía solución. No fue de un día para otro. Fue paso a paso Y así, poco a poco, Dios comenzó a reconstruir nuestra relación.
Hoy podemos mirar hacia atrás y reconocer que no fue nuestra fuerza la que restauró nuestro matrimonio; fue Dios trabajando en nosotros. Él tomó un matrimonio que estaba herido y comenzó un proceso de transformación. No decimos que somos un matrimonio perfecto. Decimos que somos un matrimonio que ha aprendido a depender de Dios.
Y quizás esa sea una de las mayores enseñanzas que hemos recibido: Dios no necesita que nuestro matrimonio esté perfecto para comenzar a trabajar en él. Solo necesita que abramos nuestro corazón y le permitamos entrar. Lo que comenzó como una necesidad de ayuda terminó convirtiéndose en un proceso de transformación. Y hoy entendemos que aquello que un día vimos como el final, Dios lo utilizó para comenzar una nueva etapa en nuestra historia, por eso hoy Dios nos ha permitido ser instrumento en sus manos para ayudar a otras familias que estan pasando lo mismo que nosotros vivimos un día.
Formamos parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias
Rocio Montenegro – Ecuador

Mi nombre es Rocío Montenegro, vivo en Quito, Ecuador. Estoy casada desde hace 42 años con Mauricio Ramírez y tenemos dos hijos.
Hace tres años, nuestro matrimonio atravesó una crisis muy fuerte que trajo mucho dolor, frustración, decepción, infidelidad y separación. Fue un tiempo muy oscuro para nosotros.
Fue en medio de ese dolor que empecé a buscar ayuda en internet, y Dios, en su infinita misericordia, nos llevó a conocer a los Pastores Iris y Edgar Sabogal. Con su guía y con el respaldo del Espíritu Santo, iniciamos un proceso de perdón, sanidad y restauración.
No fue fácil, pero en las manos de Dios nada es imposible. Entendimos que mientras el amor permanece, Dios obra.
Junto a mi esposo participamos del Encuentro Virtual y, recientemente, del Encuentro Presencial en Cartagena. Fue increíble cómo Dios fue transformando y liberando nuestras vidas de ataduras del pasado y de malas decisiones.
Hoy seguimos en el proceso, pero es más llevadero porque ahora oramos juntos y Jesús está en el centro de nuestro hogar. Nuestros hijos ya están casados y no viven con nosotros, pero el Señor obró y sigue obrando en nuestro matrimonio. Al estar solo los dos, por la gracia de Dios, nuestra relación es mucho más fuerte que antes.
Hoy tengo el privilegio de formar parte activa de MINRES, donde Dios está cumpliendo su propósito en mí. Soy mentora de mujeres y para mí es un honor poder apoyarlas con mi testimonio, pero sobre todo, guiándolas a enamorarse de Jesús y a depender totalmente de Él.
Agradecida con Dios por su amor y fidelidad, con la certeza de que Él, de las cenizas, da vida.
Formo parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias
Yamila Galeano – Argentina

Mi Nombre es Yamila , Soy de Argentina . En Pandemia llegue al ministerio Minres Familias gracias a Google , donde coloque “Música cristiana” una mañana en mi trabajo , donde venia cansada de dias sin dormir , sin entender el propósito de mi vida , con noches de angustias
Fue así que durante un mes estuve desde la 8 am a 5pm con esa musica tan bella que me fue limpiando y sanando , al mes decidí dar click en el whatsapp que figuraba y desde ahí soy parte de esta Hermosa familia . Al otro dia de ese primer mensaje llego a mi vida mi mentora amada , la cual tomo mi mano y me acompaño en cada proceso que fui pasando ; cada mes que pesaba mi decisión se afirmaba y cada enseñanza me llevo a ser libre .
Conocí a Dios con ojos nuevos , su amor con un fervor jamás vivido , me enamore de verdad de mi Jesús , en MinRes me enseñaron a ver la vida desde un identidad sana , libre , restaurada y amada . Hoy casi 5 años después soy Mentora y amo ser usada por Dios , para dar amor a mujeres que pasaron lo mismo que yo pase ; ansiedad , una ruptura amorosa , una identidad guiada por sed de validación o una herida de abandono. Hoy mi vida tiene propósito , hoy puedo ver como Dios con cuerdas de amor me llevo al lugar correcto donde sabia que toda mi sed iba a ser saciada .
Hoy tengo la firme confianza de la decisión que tome , una que no solo es bendicion a mi vida sino a mis futiuras generaciones . Un SÍ a Dios tiene ese poder y valor !!!! Antes era una oveja perdida , hoy soy su niña amada ! La niña de sus ojos !!!
Formo parte del equipo de Apoyo del Ministerio Internacional Restaurando Familias

